29 marzo 2013

El Fulgor



Tú Eres
Eres aquel
que se entremete en mi cuerpo
las noches de luna nueva
El que se cuela en mi quedamente
Incubo filtrándote en mis sueños
como la lluvia fina entra en la tierra
hasta la raigambre de mi alma.
No te oí llegar.

Yo Soy
Soy la brisa suave
que agita la música de las estrellas
y la arrastra hasta tus oidos calmos dormidos
y hace que te despiertes sabiendo
Sabiendo todo lo que te dice
mi boca cuando se acerca
y apenas roza la piel
flexible y tierna.

Y cuando tu boca
se entreabre y suspira
y entonces la lengua
Y cuando mi boca
sonríe y mis dientes apresan
la carne dormida
suavemente
súcuba
mente

Y cuando tu boca
respira cada lunar como se insufla el hálito
y de pronto la saliva
Y cuando mi boca
deja verter las palabras como lluvia fina
que se filtra entre tus sueños
como entra en la tierra
hasta la raiz
hasta el origen
en noches de luna nueva.

Yo Soy
Soy la estrella que cayó rodando de las esferas
y se instaló en el vientre de la tierra
para brotar camuflada entre la floresta
igual que todas tan diferente
esta semilla

Pero
en el corazón llevo un diamante
para que tú un día descubras
que en el corazón llevo una estrella
Para que tú un día me mires y digas
que en mis ojos hay
Algo
un brillo que no es fuego
ni es chispa
ni es relampago
ni es un reflejo pues es

El fulgor

es persistencia
es todo lo que no se detiene y continua
como un latido
pumpum
deslizado en tu oido
pumpum
cadencioso y familiar
pumpum
como la sucesión de los días
es el fulgor
pumpum
y el corazón.

Yo Soy. Tu Eres.
Ya Somos.

Delia Panpahoy.


28 marzo 2013

Contingencias

El autor la contempla cuidadosamente. El sombrero, la huella del carmín en las esquinas de su boca. Le parece que sueña ante su café. Absorta, ajena a la soledad de la silla vacía ante ella, ensimismada. Pronto amanecerá suavemente en Lisboa y ella rememora el encuentro con su amante antes de sumergirse en el trasiego que la llevará de vuelta a una vida quizás gris, quizás agitada,quizás monótona. Pero antes se concede una pausa morosa. Un espacio sólo para sí donde ni siquiera cabe él, pues no es él sino su recuerdo el que le regala ese estado somnoliento, esa delicada y dulce complacencia.

El autor la mira de nuevo, pero ahora le parece cansada y un poco triste. Acaba de salir de su turno de trabajo y se ha dado un poco de tiempo antes de calzarse sus pies cansados y caminar hasta su pequeño apartamento vacío. Es tarde en Boston y la noche está fría y llueve. Pero allí, por un momento, se siente protegida y abrigada. Y querría entrecerrar los ojos y prolongar ese momento indefinidamente, hacerlo durar, permanecer siempre así, tan próxima al sueño, pero a la vez real y concreta en esa cafetería de luces cálidas. Allí tranquila, como en un barco en medio de la noche. Y fuera la tormenta.

El autor ahora observa los detalles. Y percibe la coquetería y el cuidado tierno en cada detalle. Las Vegas debe relucir a través de la ventana como un río de infinitas luces de colores en medio del desierto. Si se acercara a los cristales lo vería. Pero ella no mira hacia fuera. Ella sueña su vida. Anticipa el encuentro y las palabras y los besos y los planes. Imagina una sucesión de momentos alegres y luminosos. Sueña. Y en su corazón el pastel de bodas es el mas dulce y las mañanas las mas soleadas. Sueña desayunos con café con leche y manos entrelazadas que no precisan de guantes para ser abrigadas. Y sueña también con niños rubios y sonrientes. Su enamorado se retrasa, pero ella no se impacienta. No tiene prisa.

El autor piensa ahora que esa expresión absorta tiene algo de expectación. Percibe una tensión escondida. La inquietud ligera que se percibe bajo la piel ante algo nuevo. Ella intenta que su respiración se haga lenta, pausada. Se promete a sí misma que si consigue calmar la respiración se calmará el mundo y no se sentirá así. Insegura, perdida, asustada. No se sentirá ridícula con el gorrito que se ha colocado ante el espejo, convencida ya de que no tiene el aspecto adecuado para el nuevo trabajo. Si consigue respirar despacio desaparecerá su miedo a que el jefe sea malo y los compañeros hostiles. Y respira y respira y respira. Y el mundo se para. Ella se para mientras Madrid se agita a su alrededor, preparándose para el nuevo día.

El autor contempla ahora la escena en su conjunto. La cafetería aseada y solitaria. El reguero de luces reflejadas en el cristal ciego, que no permite ver la noche detenida en el exterior. El radiador antiguo, el frutero incongruente que devuelve una extraña nota de color.

Ahora se instala bajo la piel de ellas y siente la frialdad del mármol de la mesa en la mano que mantienen desnuda y un calor suave en la que dejaron enguantada. Siente el sabor amargo del café al final cada lengua y el corazón latiendo como un gorrión en el centro del pecho de todas ellas. Y sabe que no va a ser posible decidirse por ninguna, pues las ama a todas por igual. Cada una le parece hermosa, valiosa, única. Y todas sus pequeñas historias merecen la pena ser contadas.

El autor, conmovido, comprende su fortuna, pues se le ha otorgado el raro privilegio de atravesar la torpe barrera del espacio y el tiempo. Comprende que desde donde está puede contemplar a todas las mujeres en cada una de esas mujeres. Cuatro vidas, o cuatro mil, o cuatro millones en un único instante de intimidad perfecta de una mujer consigo misma. Aquí y en todas partes. En este mismo momento.

Imágen: Automat 1927, Edward Hopper



08 enero 2013

Almanaque Sanador

Os comparto este maravilloso libro, Almanaque Sanador, de Carmen Guerrero y Paco Bou. 365 semillas de consciencia, una para cada día del año, reunidas en el quinto aniversario de su blog, Plano Creativo. Me siento muy orgullosa de haber participado en esta preciosa obra, realizando las ilustraciones. Un placer y un honor.


06 noviembre 2012

Una ventana, una mañana

Hay imágenes que tienen la cualidad de disparar en tu interior un millar de historias, como una explosión de fuegos artificiales. Al momento emergen otras tantas historias para responder a esas preguntas, conformando un mosaico de posibilidades que se vuelven parte de la experiencia, enriqueciéndola y llenándola de luz y color.

Esas imágenes son como un buen relato, necesitan de ti para ser completadas y te invitan a participar en una suerte de juego cuyo mayor encanto es la imposibilidad de ganar. El saber que cualquier cosa que propongas no es mas que una de las infinitas posibilidades que ofrece la vida y que no está a tu alcance desvelar el misterio.



Esta foto la tomé desde la azotea de una tienda en el zoco de Tánger una mañana de otoño, permitiéndome robar un pedacito de la intimidad de la dueña de esos zapatos. La imagen es sencilla, unos zapatos dejados en el alféizar de una ventana junto a la compañía inexplicable de un jarrón de flores artificiales rojas.

Sin embargo hay algo tan sugerente en esos hermosos zapatos, con esos tacones tan altos cubiertos de barro, y su suave forro peludo. Hay algo en los finos visillos bordados, en la incoherencia de las flores de plástico, en las contraventanas plegadas para recibir esta luz de miel, entre lluvia y lluvia.

Y me quedo prendida de todo lo que me ofrece esa imagen, y de pronto me es fácil imaginar a la mujer, transformarme en ella, en una de las posibles ellas. Me es fácil sentir como se desliza mi pié cubierto de una media de seda por el suave forro al desprenderse de ese zapato. Y puedo sentir la brisa húmeda que mueve los visillos y los ruidos que llegan de la calle. O también puedo ser el que la espera mientras deja los zapatos en la ventana para después llegar hasta él descalza.

Y así me voy multiplicando, recibiendo el regalo de cada mutación. Dando las gracias, una y otra vez, a la mujer que tan generosamente y sin saberlo me entregó todo eso en el sencillo gesto de dejar sus zapatos en la ventana un día cualquiera.


21 octubre 2012

Desde hace cien años


Desde hace cien años, cada noche
nos entramos en las sábanas y apagamos el día
Nuestros pies se enredan y tu mano
acaricia despacio la curva de mi vientre
Y así, entregados al amor, desvestidos de los cuerpos
nos fundimos en el sueño y sus misterios.

Como cada noche, desde hace cien años
tus dedos se acurrucan en mi vientre y ahí se duermen
En el dulce refugio que un día fue
fruta lozana cargada de semillas
Y hoy quisiera ser para siempre
tan solo el recipiente gozoso de tus besos
y el mullido lecho donde tu mano reposa.

Ahora, después de tantas estaciones pasadas en tus brazos
sé que el invierno ya no nos abandonará nunca
Y recuerdo, aún recuerdo
el primer soplo fragante de la primavera
el destello del sol de agosto en la espuma de las olas
la miel dorada de la luz tendida
sobre la alfombra crujiente de las hojas de otoño.

Y sin embargo me deleito
en la delicada geometría de los árboles desnudos
contra el blanco radiante de la nieve
O contemplando tu sonrisa entre el humo que soplo
sobre la taza de té a media tarde.

Me deleito cuando tu mano hoy,
como cada noche desde hace cien años,
acaricia despacio la curva dormida de mi vientre
Y despierta un enjambre de temblores
Y me deja un tesoro de besos.

Delia Govantes. 2012.


10 septiembre 2012

Soy un arbolito plantado en el centro del universo
Con los brazos alzados y los dedos abiertos
Acaricio y me acarician todos los vientos.


¿Quién soy Hoy?

No es una pregunta

Es un Acto Creativo


23 abril 2012

Cosas que quitan la pena (IV)

Que tu amado escriba un poema reconociendo, amando y honrando a la diosa que hay en ti. 
Algo así como esto que escribió Antuán, para que yo pudiera dejar mis blancas flores en el profundo río de su amor.

La mujer que camina a mi lado
Es la mujer por la que camino.
De tan profunda, siento vértigo
Cuando me asomo al balcón encumbrado de su abismo.
De tan infinita, siento asombro
Cuando me arrojo al paisaje luminoso de su ser.
De tan acogedora, siento paz
Cuando me entrego al remanso fresco de su sombra
De tan poderosa siento plenitud
Cuando me derrito en el magma ardiente de su volcán.
Grande es esa mujer,
De tan mujer.
A veces ella,
De tanta fuerza que ruge
Se asusta y huye ladera abajo
A ningún sitio
Pues ella es el sitio
Y se mira
En cada risco.
Pendiente,
Ladera.
Y ahí nos encontramos
Para, cara a cara,
Amarnos
Fundirnos
Y volver a ser yo
El paseante
Y ella la Tierra

Cosas que quitan la pena (III)

Mi amiga Silvia Aber de Israel nos ofrece unos cuantos buenos remedios:


"Conversar con buenos amigos, recibir los mimos de un gato, solucionar problemas, pasear por el bosque sin horario de regreso, LOGRAR AYUDARLE A OTRO SER, ver la puesta del sol,c onocer a alguien como ti, meditar, Meditar, MEDITAR."


(y seguimos investigando...)


Cosas que quitan la pena (II)

Mi amiga mexicana, Jaell Durán, nos compartió hace tiempo una receta maravillosa para curar la "tirizia". Decía así:


"la Tirizia en el área mixteca de oaxaca es una enfermedad del alma. Algo así como tristeza; cuando alguien se pone tiziriento se puede hasta morir y los chamanes lo curan de esta forma que les voy a platicar: 
1.- primero, hay que ir a un río y recolectar flores blancas, las cuales se ponen en un tenate* que esta amarrado del cuello y que cuelga a la espalda. 
2.- se llena el tenate de flores y uno se mete al río a bañar, así vestido y con las flores. 
3.- por ultimo se sacan las flores del tenate y se dejan correr con la corriente (el agua se lleva la tirizia junto con las flores)"

* Un tenate es un canasto de palma trenzada.



Hoy quisiera sumergirme en el río y soltar mil flores blancas en la corriente.



22 abril 2012

Cosas que quitan la pena (comprobado)

Montar en bici por el campo, con el sol en la cara y el viento en el pelo.


Oler una rosa roja en todo su esplendor (no he probado otros colores, pero este sé que funciona).


Hacer EL AMOR (sí, sí, con mayúsculas).


Y sigo investigando...



21 abril 2012

El temario del curso completo

Lección 1:  DESAPEGO
Lección 2:  DESAPEGO
Lección 3:  DESAPEGO
Lección 4:  DESAPEGO
Lección 5:  DESAPEGO


....Y AMOR INCONDICIONAL



13 abril 2012

El temario de este mes

Lección 1:  De las expectativas al Amor Incondicional
Lección 2:  Fantaseo versus Presencia
Lección 3:  Transmutar la rabia en Compasión
Lección 4:  Diferenciar la ilusión de la Magia
Lección 5:  Confianza en el Misterio


Todo ello acompañado de ejercicios prácticos y repaso de anteriores lecciones, por cortesía de La Vida.